María sale con un chico de su asociación, ambos participan en múltiples actividades; aprenden cosas juntos; y están muy a gusto con todas las personas que conocen por allí.
A su abuela le preocupa que le dejen salir con él. ¿Dónde van dos discapacitados solos por ahí?¿Qué pensará la gente cuando los vean cogidos de la mano o besándose?
¿Qué se han pensado estos padres? Le dan dinero, tarjeta para el transporte público, móvil y se quedan tan tranquilos, dejándola con un chico con tantas o más limitaciones que ella.
Padres que a la hora de hacer amistades o tener pareja, le han enseñado a observar a las personas; valorar sus cualidades; y decidir por si misma si sigue adelante o no y, hasta cuando.
En definitiva, dándole confianza y autonomía para que tome el control de su vida sentimental.
Este es el caso de Lucía, donde se ha valorado la globalidad de su persona muy por encima de sus limitaciones.
Pero el caso de otras muchas mujeres con discapacidad no es así, viven en ambientes sobreprotectores y restrictivos.
Les prohíben tener pareja-STOP-No escuchan sus sentimientos-STOP-Se les silencia-STOP-No tienen intimidad en su casa-STOP-Puede pasar algo malo-STOP-Se les considera niñas eternas-STOP-La información sexual es peligrosa-STOP-Puede despertar un deseo sexual incontrolado-STOP-Se reprimen sus derechos sexuales-STOP