Homofobia afectiva es la evitación de una persona que es o parece LGTB+, por la sensación de asco.
Por ejemplo: la percepción angustiosa y reacción de evitación exagerada por parte de un señor, al coincidir con una persona gay, en unos aseos públicos.
Y a su vez, la sensación triste del afectado al percibir desde la discreción, tan innecesaria reacción de asco dirigida hacia él.
Homofobia afectiva es el temor hacia personas que son o parecen LGTB+.
Por ejemplo: sus compañeros de trabajo marcan mucho las relaciones con él, miden la cordialidad al milímetro y las conversaciones son de lo estrictamente necesario.
Pues existe el temor estereotipado de que un «descontrolado sexual» se haga ilusiones y se enamore de gente tan «irresistible», si le dan algo de confianza.
Del mismo modo, también existe una sensación de superioridad heterosexista, al tener el pleno convencimiento de que, lo respetan, «a pesar» de que es «marica».
Es decir, no le pegan, no le insultan, tienen la deferencia de hablarle y, cuando le imitan o se burlan de él, cuidan que no se entere. Un concepto del respeto, cuanto menos desvirtuado.
Homofobia afectiva es la resistencia a relacionarse con personas que son o, parecen LGTB+.
Por ejemplo: en este ambiente laboral banal y desventajoso, sí hay una persona con la que congenia y, mantiene una relación más cercana y de confianza.
A pesar de sus diferencias, hablan de su visión del mundo, intereses, preocupaciones, opiniones, gustos… desde el respeto y aceptación mutua, lo cual es enriquecedor para ambos.
No obstante, en situaciones donde hay más gente, las cosas cambian y, este mismo compañero, se vuelve tan rancio y distante como los anteriormente comentados.
El prejuicio y la presión externa de «a ver si se piensan que yo también» se impone a lo que sin duda, sería una sana relación de amistad entre dos hombres.
Amistad homo + hetero = Amistad hetero + hetero