El sentimiento Queer no sólo se une contra la homofobia y transgrede al binarismo de género masculino y femenino.
También se opone al heterosexismo, sistema de creencias, actitudes… que desde una supuesta autoridad moral, sólo permite relaciones erótico-afectivas entre sexos opuestos.
Y excluye a las homosexuales, bisexuales y pansexuales.
Ejemplo de pansexualidad: hombre cis (se siente hombre) que puede sentir atracción erótica por hombres cis (homosexualidad), mujeres cis (bisexualidad) y, hombres y mujeres trans (no se corresponde sexo y género) e intersexuales.
Independientemente de la orientación sexual, también está la asexualidad, personas que pueden amar pero, nunca sentir atracción erótica. Y el arromanticismo, personas que nunca se enamoran pero, sí pueden sentir atracción erótica.
Pero, no todo es blanco o negro, personas hetero, homo, bi o pansexuales, con mayor o menor facilidad, pueden sentir más o menos atracción erótico y/o romántica por otras personas.
Aunque, la forma de amar más desafiante a la construcción conservadora matrimonio y a la norma inquebrantable monogamia, sin ninguna duda es el poliamor.
Relaciones amorosas simultáneas que se dan entre tres o más personas, con el conocimiento de tod@s l@s implicad@s.
En este sentido, cuestiona el matrimonio al derivar en un compromiso engañoso de amor para siempre y de posesión del uno sobre el otro, naturalizando así la violencia de género en todas sus formas (control, celos…).
Y pone en entredicho la monogamia, de acuerdo a muchos estudios antropológicos…, al nunca haberse correspondido con la naturaleza sexual del ser humano.
Su visión de la pareja es más relajada, dinámica y abierta a tener cierta promiscuidad, sin por ello romper con la pareja referente.
Y a nivel social, con vidas más separadas, independientes y menos compartidas en el hogar, cama, ocio, viajes, eventos…
Formas de amar que minimizan sentimientos de posesión, dependencia, celos y sufrimiento que, en otro sentido, vienen a ser las causas de la violencia de género.
Ya para finalizar, podemos compartir más o menos lo dicho en estas dos últimas entradas Queer.
Pero, sin duda estamos ante un término joven, en construcción, desafiante, crítico y poderoso, muy a tener en cuenta.