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TRANSEXUALIDAD TRANSGÉNERO

TRANSEXUALIDAD

SÍ SE CONSIGUE…

Se reduce el volumen y masa muscular por lo que se pierde el típico patrón masculino de cuerpo musculado.

Zonas como caderas, muslos, glúteos, pubis, brazos y pechos toman forma feminizada por acumulación de tejido adiposo.

Estas zonas pueden conseguir un resultado más satisfactorio con cirugía de lipoescultura.

En el rostro se pierde el típico rasgo de masculinidad de facciones marcadas por la acumulación de tejido adiposo subcutáneo en mejillas y contorno de la cara.

Mediante cirugía estética facial, partes como la nariz se pueden hacer más pequeñas para una mayor feminización de la cara.

En antebrazos, manos, cuello, piernas y pies, por acumulación de tejido adiposo subcutáneo, la piel se suaviza y parece más llena. Así, las venas pierden la prominencia típica masculina.

Se produce cierto desarrollo mamario en el cuerpo de los senos, areolas y pezones aunque, inferior al de una mujer biológica.

Mediante cirugía de aumento mamario, al ser una parte tan particular de la mujer, se feminizaría notablemente el cuerpo.

El vello corporal se reduce y debilita aunque, su total eliminación requiere de depilación extensiva láser. Otro de los efectos es la disminución de la caída del cabello.

El olor de la piel y sudor es menos intenso, así como disminuye la sudoración, al reducir su tamaño glándulas sebáceas y poros.

Reducir el tamaño del pene y testículos que, para ser eliminados requieren de una compleja cirugía de reasignación de sexo, con castración quirúrgica y vaginoplastia.

NO SE CONSIGUE…

El THF no reduce el ancho de la caja torácica, hombros y caderas; altura; y largo de brazos, piernas, pies y manos.

Ni impide el crecimiento del vello facial. Barba y bigote crecen con normalidad y su eliminación requiere de depilación láser.

Tampoco feminiza la voz, para ello se requiere de terapia vocal que, puede complementarse con cirugía de cuerdas vocales.

Y por último, no reduce la nuez (o manzana de Adán), para ello se necesita cirugía de rasurado traqueal o condrolaringoplastia.

UNAS PUNTUALIZACIONES MÁS…

Si se cesa el tratamiento, uno de los efectos más notables sería que, el tejido adiposo que feminiza la piel y se acumula en pecho, caderas… perdería cualidad con el paso del tiempo.

Hay que realizarla en el momento adecuado de la pubertad para frenar el desarrollo de caracteres sexuales secundarios (nuez, voz grave, vello) que, la terapia hormonal no puede revertir.

De este modo, los cambios físicos son más estéticos y en el género sentido para, alivio de su salud mental y autoconcepto.

Y no son pocos los riesgos de efectos adversos a tener en cuenta: trombosis, hipertensión, diabetes, migrañas, cálculos biliares, debilidad muscular, infertilidad, cambios de humor…

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TRANSEXUALIDAD TRANSGÉNERO

TRANSEXUALIDAD

¿QUÉ ES LA DISFORIA DE GÉNERO?

Profundo malestar que manifiesta un varón ante la incongruencia de sus caracteres sexuales primarios (pene, testículos) y secundarios (pilosidad, musculatura), con una sólida identificación como mujer.

O en caso contrario, un hombre que rechaza el vivir en el cuerpo de una mujer con el que se siente incómodo y enfermo.

No todas las personas trans manifiestan disforia, por lo que no sienten la necesidad de cambiar su cuerpo (ver transgénero).

¿CUÁNDO HAY NECESIDAD DE CAMBIO?

Cuando existe una confrontación identidad-cuerpo persistente y malestar clínicamente significativo.

La necesidad del tratamiento hormonal sustitutivo (THS) debe determinarse por un diagnóstico bien acreditado por un equipo médico multidisciplinar (psiquiatras, psicólogos, sexólogos…).

Y tras haber vivido mínimo un par de años con su identidad (test de vida real) y en edad adulta, considerar si se recurre o no a la cirugía de reasignación de sexo, estética corporal y/o facial.

¿HASTA QUE PUNTO SE QUIERE CAMBIAR EL CUERPO?

En un principio, lo determinará el modo e intensidad con el que se padece la disforia y rechazo, en todas y cada una de las partes de su cuerpo pero, hay más factores a tener en cuenta.

En cuanto al THS, su realización total, parcial o cese dependerá de la evolución de los cambios, efectos secundarios, grado de conformidad, trabas sanitarias para hormonarse y un largo etc.

Y si se recurre a la cirugía: asunción de riesgos, altos costes, disponibilidad económica, trabas sanitarias para operarse, resultados de la misma y otro más que largo etc.

Por lo que el THS y la realización o no, de cirugía de reasignación de sexo y/o estética, es tan variable y diferenciada como personas transexuales existen.

¿CUALES SON LOS OBJETIVOS DE LA THS Y CIRUGÍA?

El objetivo del THS es armonizar la identidad sexual con los caracteres sexuales secundarios (desarrollo muscular, piel, distribución adiposa).

El objetivo de la cirugía de reasignación de sexo es armonizar la identidad sexual con el sexo anatómico (neovagina o neopene), no el de nacimiento.

Y el de la cirugía estética corporal (mastectomía, aumento de pechos, lipoescultura…) y/o facial (labios, nariz…) es lograr una masculinización o feminización más satisfactoria.

En definitiva, favorecer su bienestar psicofísico, salud integral y calidad de vida en un largo, extenuante e invasivo proceso físico y psicológico que supone el THS y cirugía, si se recurre a ella.

Y que como tal, dicho proceso debe ser acompañado por un apoyo psicológico que, trataremos en próximas entradas.

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TRANSEXUALIDAD TRANSGÉNERO

TRANSEXUALIDAD

¿Qué es?

Una mujer transexual nace con genitales y características físicas del varón pero, psicológicamente se siente mujer.

Dicho de otra manera, confrontación de la identidad sexual (mujer) con la anatomía y morfología de origen (varón).

O metafóricamente hablando, una mujer encarcelada en el cuerpo de un varón.

Por el contrario, un hombre transexual (menos frecuente) es todo lo dicho anteriormente pero, a la inversa.

Para definir a la mujer transexual, se utiliza el destino (mujer), y no el origen (varón). Al igual que en el hombre transexual, se utiliza el destino (hombre), y no el origen (mujer).

No confundir con…

A diferencia de las personas transgénero, l@s transexuales sí sienten la necesidad de reasignar su sexo.

Y a su vez, mujeres y hombres transexuales pueden tener una orientación heterosexual, homosexual o bisexual.

En cuanto a las personas intersexuales, l@s transexuales tienen una dotación cromosómica, genitales y caracteres sexuales secundarios (voz, vello, mamas, desarrollo muscular) que no ofrecen dudas respecto a su sexo de nacimiento.

Y respecto a los travestis, a las mujeres transexuales no les gusta vestirse, ni maquillarse de mujer; ni lo utilizan en su erótica; ni como parte artística del canto, humor o espectáculo drag queen.

Por el contrario, hombres y mujeres travestis no sienten malestar con su identidad sexual e incluso en muchos casos, son heterosexuales y con una expresión de género normativa.

¿Qué no es?

La transexualidad no es un trastorno mental, ni una perversión sexual, como los prejuicios transfóbicos dan a entender.

El insistente malestar con el sexo de origen y la persistente identificación con el otro sexo no es un delirio sino, una incongruencia en la identidad sexual.

Que junto con la transfobia, afectan a la salud y calidad de vida de mujeres y hombre transexuales.

En próximos capítulos.

La necesidad de reasignación de sexo, no cambio de sexo (como suele decirse), con THS (tratamiento hormonal sustitutivo).

Y, no siempre, mediante una compleja cirugía de reconstrucción genital y estética (en algunos casos).

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GÉNERO TRANSFOBIA TRANSGÉNERO

TRANSGÉNERO

Capítulo 1. Caracteres sexuales primarios: sexo genético.

Alicia es una adolescente de 17 años.

Capítulo 2. Caracteres sexuales secundarios: hormonas.

Siempre ha sido más alta que las de su edad, de complexión fuerte, algo musculada y con escaso desarrollo mamario.

Capítulo 3. Caracteres sexuales terciarios: género.

Le gusta el pelo corto; es nula con el maquillaje; austera en pendientes y pulseras; y no se complica a la hora de vestirse con pantalones, camisetas, deportivas y chándal.

Capítulo 4. A disgusto con el binarismo.

En el instituto nunca ha tenido un grupo de amigas, cuando hablan sobre chicos, se incomoda; el interés por la imagen, no le va; y los vínculos (y conflictos) tan afectivos entre ellas, le resultan absurdos.

Con los chicos tampoco encaja, y eso que es deportista como el que más. Pero no le gustan los grupitos con sus «machos alfa» y desafíos de «a ver quien es más». Por no decir, de cuando se burlan de su físico y supuesta orientación sexual.

Capítulo 5. ¡No presupongas!

La gente dice que es lesbiana pero, a ella le gusta Paco, con el que confía, se siente bien y comparte su Fórmula 1. Nunca se declaró a nadie, más por miedo a un desprecio que, a un «no».

Capítulo 6. Castigo a la transgresión.

Especialmente en la adolescencia, plantear dudas en conductas u orientación sexual, se penaliza con la exclusión. Y ya «tachan» a Paco de pansexual, por estar con una «marimacho».

Mientras que Alicia, combate su malestar con la ilusión de ser bombera. Va al gimnasio y, esto de la musculación, le engancha cada vez más pero, lo comparte cada vez menos.

Capítulo 7. Transgénero.

Alicia no odia ser mujer, ni anhela haber nacido varón.

No se identifica en la bipolaridad hombre/mujer, como si fuesen grupos homogéneos y, todo tenga que corresponderse con sus genitales, sin apenas variaciones.

El físico, forma de ser, que puedes o no hacer; que aptitudes puedes o no tener; que personas pueden o no gustarte; entre otros patrones estancos que limitan la diversidad.

Alicia es una persona que transita, no transgrede, dentro del continuo masculino/femenino, con mayor y menor intensidad, formando una persona única e irrepetible.

La pregunta es, ¿en qué medida o frecuencia, una persona es transgénero por sus rasgos físicos o psicológicos?

En un mundo justo e igualitario, esta pregunta no tiene respuesta. Así que, no seré yo quien conteste. ¡Fin!