Todo el mundo sabe que LGTBI se refiere al colectivo de lesbianas, gays, transexuales, bisexuales e intersexuales. Pero, cuando es LGTBIQ, esta última sigla plantea más dudas.
Much@s saben que se trata de Queer. Pero son más, l@s que aún conociendo esta palabra, no saben lo que significa.
Y no es para menos pues, como vamos a ver, este anglicismo da mucho de si, ¡comenzamos!
QUEER ES…
Dinámico y global.
En un principio, era un insulto a gays, lesbianas, afeminados… cuyo comportamiento se consideraba raro o excéntrico y que, les convertía en las «ovejas negras» de su entorno.
En los años 80 y 90, las minorías sexuales sufren una gran discriminación social; son violentadas con frecuencia; excluidas laboralmente; y la crisis del Sida, la padecen de forma trágica.
Con el objetivo de reivindicar la libertad de género y sexualidad, estas minorías se unifican y se autodenominan con lo que hasta entonces había sido un insulto hacia ellas, Queer.
Actualmente, este concepto conserva la unificación de identidades no binarias y sexualidades no normativas aunque, ha mutado más a la transgresión masculina y femenina.
Flexible y diverso.
Dentro de la pluralidad de personas no binarias, hay diversidad de formas de ser, comportarse, expresarse u orientarse sexualmente. Así como, en sus gustos, ocupaciones e intereses.
Así pues, el género Queer está en todas partes, clases sociales, personalidades y ámbitos laborales, culturales, deportivos, políticos, educativos, ocio…
También, huye de etiquetar de forma simplista a las personas, como si fuesen unas especies determinadas de sujetos.
Las etiquetas son propias de la homofobia que, separa y debilita al colectivo con estereotipos de gay, loca y encantador; lesbiana, de marimacho asexuada; bisexual, de confuso y vicioso; transexual, de trastornado que se disfraza de mujer…
Quizás por esto, Queer es tan difícil de definir porque ni etiqueta, ni clasifica, ni describe pero, es mejor así.
Libre y neutral.
La normatividad sexista marca lo normal y anormal en los géneros masculino y femenino o, dicho de otra manera, lo aceptable o no, en hombres y mujeres.
La identidad Queer es «agénero», no existe ni lo masculino, ni lo femenino. Cada un@ se construye sus propias normas y se muestra al mundo, tal y como realmente es.
Así pues, pintarse las uñas o raparse el pelo, ponerse un top o llevar corbata, hacer ballet o muscularse, ser delicad@ o atrevid@, coser un botón o cambiar una rueda, ser esteticien o conducir un camión es neutro, nada más.
Todo encaja en lo Queer.